Según datos del
Programa de Detección de Accidentes Domésticos y de Ocio (D.A.D.O), la cocina
es la estancia de la casa en la que más siniestros se produjeron en 2004
(23,1%). De ese porcentaje, un 13,8% pertenece a hombres y un 29,7% a mujeres.
Por otra parte, el informe también revela que de las actividades domésticas, es
la preparación de la comida la que más lesiones ocasionó (18,1%).
Gabinete De
Comunicación / Al-Andalus
De esa información
se desprende que la cocina es el lugar de la casa más peligroso o, al menos, en
el que se producen más accidentes domésticos. Por tal motivo, esta tercera fase
de nuestra campaña informativa denominada "Seguridad en el hogar", se centra en
cómo evitar que se produzcan caídas, golpes, cortes, quemaduras, heridas o
explosiones en dicha estancia.
Pautas a seguir
para evitar:
Caídas, resbalones
y golpes
Tener la cocina
bien iluminada es primordial para trabajar en ella con seguridad y advertir
riesgos e imprevistos.
Recoger y secar
inmediatamente cualquier producto derramado sobre el suelo.
Poner topes de
apertura en los cajones para que no salgan de sus raíles. Procurar que siempre
estén cerrados porque sus esquinas en pico ocasionan frecuentes golpes y
heridas cuando quedan abiertos.
En los armarios, no
sobrecargar unos estantes más que otros y poner los recipientes más pesados y
de uso frecuente en las baldas inferiores y al alcance.
Heridas, cortes y
rasguños
No utilizar
cuchillos ni tijeras en tareas que no les correspondan (abrir botes, raspar
alimentos quemados...)
Es conveniente que
los cuchillos estén bien afilados. Al contrario de lo que podemos pensar, los
utensilios poco afilados son más peligrosos porque requieren mayor esfuerzo en
su utilización.
Antes de enchufar y
hacer funcionar cualquier pequeño electrodoméstico con cuchillas, comprobar que
el recipiente no esté vacío y que la tapa ajusta bien. De lo contrario, las
cuchillas o los alimentos podrían salir despedidos.
No guardar las
tijeras y los cuchillos en el mismo compartimiento que los demás utensilios y
no dejarlos nunca en el escurridor de la vajilla o en el cestillo de los
cubiertos con las hojas o picos hacia arriba.
Cuando la tapa a
rosca de un tarro de cristal se resiste a ser abierta, lo mejor es ponerla
debajo del grifo de agua caliente o sumergir el frasco del revés (con la tapa
hacia abajo) en un recipiente con agua caliente. Otra opción en desenroscar la
tapa con los guantes de goma puestos.
Quemaduras por
fuegos
Evitar colgar
cortinas cerca de los focos de la cocina y de tomas de enchufes sobrecargados
con ladrones. Si unos visillos sintéticos, habituales en la cocina, reciben una
llama o chispa eléctrica del ladrón hay gran riesgo de incendio y de
propagación rápida del fuego hacia los aparatos eléctricos próximos.
Las botellas de
combustibles no deben guardarse en la cocina. Han de estar alejadas de focos de
calor. Antes de cambiarlas cerrar y apagar los mandos y las llamas de otros
aparatos de la cocina y comprobar que no hay cigarros ni velas encendidas. A
continuación cerrar bien la espita de la válvula y las llaves de paso.
Si se inflama una
botella, sofocar la llama con una toalla o manta mojada y no intentar cerrar la
espita mientras tanto. Podría haber una explosión.
Ante un fuego de
origen desconocido, nunca debe arrojarse agua porque en caso de que sea
producto, por ejemplo, de un cortocircuito eléctrico, podría provocar una
electrocución. Tampoco sirve ante un fuego de gases.
En cuanto se
observe un fuego o haya un olor sospechoso en la cocina, lo primero que hay que
hacer es desconectar el interruptor general de la luz y cerrar la llave del
gas.
Evitar usar el
horno como almacén de sartenes, fuentes y cacerolas. Un encendido involuntario
o un precalentamiento descuidado podrían desencadenar un incendio.
No todos los
envases o envoltorios de plástico son aptos para el microondas y en el
etiquetado debe figurar esa indicación.
Una buena opción es
comprar un extintor de polvo seco polivalente, que sirve para todos los
posibles fuegos domésticos.